sábado, 20 de diciembre de 2008

Editorial

El ego autor

Alguien me regalo una vez un libro de poesía, que tenía esta dedicatoria:”Para que Osvaldo, viajero incansable, hoy portador de sueños y esperanzas, sepa que no debe arredrarse”, Hay imbéciles comunicando ideas, por el solo valor de perseverar”
Hoy, a treinta y ocho años de tan valioso obsequio como es un libro, el epígrafe me viene a la memoria, lo que me lleva a una reflexión y consideración al respecto.
En el mundo de la intelectualidad en sí, cada uno somos portadores de sueños, al mismo tiempo capitanes de nuestros barcos que navegan por una misma corriente, y sin darnos cuenta, llevamos entre nuestro cargamento, un potencial , espiritual y físico ego ( el querer ser yo mismo), tan común en toda nuestra existencia como seres humanos que somos y de paso por esta vida.
No deseo hacer aquí una apología de la imbecibilidad, y tampoco confundir valores altruistas y rescatables, pero si apunto hacía aquellos egos, que tienen una cierta semejanza al epígrafe del comienzo.
Pululan por portales de letras, aquellos que se autoproclaman autores, y a pesar de la mediocricidad de sus obras, dejan todos sus escrúpulos, con la intención de resurgir ante un auditorio que los aplauda o alabe, y hasta ellos mismos, quizá se dan cierta corte de sus logros, sin que nadie le solicite.
El querer ser figura repetida, sentándose en las primeras filas sin ser llamados, solo para ser vistos, es otra estrategia del ego autor; ser llamativo en eventos, en páginas virtuales donde hasta a veces, dan el último manotazo del ahogado, pidiendo auxilio para que dejen comentarios en pro de su obra con propósito de salvar su prestigio y persona.
El tan mentado ego autor, es común en estos tiempos, que sin ir más lejo podemos comprobarlo en los libros , los extensos currículum que ocupan dos solapas, también en ciertas publicaciones literarias; en nuestro caso, quienes nos presionan o bombardean con sus mail para que sí o sí publiquemos sus trabajos, sean de buena factura o mediocres – a ellos les decimos, tiempo al tiempo.
Quizá coincidamos muchos con nuestra invitada en este número la venezolana Noris Roberts al abordar este tema.
Hablamos mucho de nuestro ego (yo) en los círculos donde nos movemos, pero dejamos a un lado el sencillo valor que puede tener o no nuestras creaciones, a las que si tenemos que poner en juego ante la crítica especializada, los medios de comunicación cuando si nos solicitan elementos necesarios para una opinión coherente y definitiva.
Los egos existieron y existirán por siempre, pero llega un momento que deberíamos controlarnos sino deseamos pasar por imbéciles que solo queremos perseverar para la posteridad.
Recordemos las sabias palabras del Maestro Jesús, cuando dijo a sus seguidores: “El que se ensalza será humillado ente el mundo, el que se humilla será ensalzado ante mi Padre.-

3 comentarios:

Alfredo Lavergne dijo...

Estimado Osvaldo: Aprendo que las críticas, las rencillas literarias, las peleas entre poetas, las grandes malas caras entre minicuentistas y ese afán de descalificarse los unos a los otros como malos “escritores”… que éstas, que parecieran “malas batallas”, son signos de vida al interior de los creadores o recreadores y acepto el aporte del joven escritor Galo Ghigliotto cuando escribe, que por estas discusiones con ceño fruncido nos enteramos “que todos estamos demasiado vivos, muy convencidos de lo que es y debe ser la labor y la escritura,”.

En esta perspectiva entiendo su “inquietud recreadora” que apunta “aquellos egos, que tienen una cierta semejanza al epígrafe del comienzo” y su invitación a leer la poeta venezolana Noris Roberts. Más, visualizo una tal vez pequeña contradicción en su aporte cuando nos recuerda: “Hablamos mucho de nuestro ego (yo) en los círculos donde nos movemos, pero dejamos a un lado el sencillo valor que puede tener o no nuestras creaciones, a las que si tenemos que poner en juego ante la crítica especializada, los medios de comunicación cuando si nos solicitan elementos necesarios para una opinión coherente y definitiva.”. De Noris Roberts, no sabemos de su ego, sí, que su poesía se alimenta de, recrea su (yo) y persevera hasta nuestra lectura.

Intento comentar que hay egos que empujan para subir a las tablas y otros que relatan exclusivamente de sus espejos.

Existe la responsabilidad del editor que asume la discutible “calidad literaria”… es el “momentum” de otro ego (yo) y a pesar de todo ese viaje, un buen poema, un buen cuento, una buena novela, se publica en este preciso instante.

Analía dijo...

Me agradaron tus palabras, querido Osvaldo, puedo coincidir o no y eso creo que no tiene mayor importancia, considero valioso que hayas expuesto tu pensamiento.
Un abrazo y mi cariño, y felicitaciones por esta tarea de esfuerzo y dedicación.
Analía

SUSURU dijo...

Hola!!! Acabo recién de llegar a conocer este espacio, motivada por la temática de los Mapuches.
Me gustaría colaborar de algún modo con esa comunidad. No sé si este es el lugar adecuado para pedir orientación sobre como direccionar mi aporte a esa gente luchadora, para que puedan conservar sus tradiciones, sus tierras y vivir dignamente.

Continuaré visitándolos. Me gusta mucho todo lo que hay por aquí para leer con detenimiento.

Abrazos