domingo, 19 de junio de 2011

Skay Beilinson



Letras en el rock argentino

El viaje de las partículas


Cuando se apague el último fuego
Cuando se calle la última voz
Aún estará la tierra girando
Girando y girando, girando con vos

Aunque no haya testigos
Aunque no haya más risas
Aunque estallen las bombas
La tierra seguirá aquí

Cuando se apague la última estrella
Cuando se seque el último mar
Yo voy a estar girando y girando
Fuera del tiempo girando con vos

Quedará para siempre
Tu mirada en mis ojos
Aunque un día la tierra deje de girar

(del CD: "La marca de Caín)

Eduardo" Skay" Beilinson: Nacido en la ciudad de La Plata el 15 de enero de 1952. Guitarrista, cantante y compositor considerado como un gran exponente del rock nacional.
Skay editó su primer disco solista en el 2002, acompañado por Daniel Colombres en batería y Claudio Cuartero en bajo, con producción de la Negra Poly. Si bien el mito del eterno retorno de Los Redondos estuvo siempre presente, en cada oportunidad que se lo consultó al respecto Skay fue directo: "no me interesa hacerlo por la plata. Si alguna vez ocurre el regreso de Patricio Rey, tendrá que ser con disco nuevo".
Discografía: A través del mar de los Sargazos (2002); Talismán (2004); La marca de Caín (2007); ¿Dónde vas? (2010)

Leyendas Argentinas



La leyenda del girasol


En la aldea pequeña junto al bosque de coníferas, vivía Soraya. La pequeña había crecido en medio de los cuentos de su abuela, pero siempre le pedía una vez más , que le relatara la leyenda del girasol.
Doña Martina, lo repetía solamente cuando se abrían todos los girasoles. Entonces, llegaban hasta el jardín , donde relucían como enormes soles , todos los girasoles y allí comenzaba a relatar una vez más la leyenda que tanto gustaba a Soraya.
“En una caverna que las olas habían hecho en el alto acantilado frente al mar , se refugió una joven , única que se salvó de una guerra tribal.
Alejada de su pueblo que ya no existía ,Ecktria comenzó a alimentarse con todo lo que la marea dejaba en la entrada de la gruta, las gaviotas eran sus únicas compañeras y cientos de piedritas marcaban su vivienda natural .
Aguardaba la salida del sol para abrigarse y comenzó a adorarlo como a un dios.
Sus largos cabellos dorados parecían ser extensión de sus rayos .
Ecktria se entristecía y se bañaba en lágrimas cuando un manto de espesas nubes ocultaban al astro de fuego y luz. Lo extrañaba y le cantaba aleluyas como cuando aparecía.

Aleluya tu fuego
que brilla y amo
con fuerte pasión.
Aleluya sol
de llamas me abrigas
de luz me iluminas
tu giro es mi giro
de loca pasión.

Apenas él volvía a relucir y dejar destellos de bronce en su piel , se trasformaba en la mujer más feliz del mundo. Sentía las caricias tibias en todo su cuerpo, mientras atrapaba su luz en algunas caracolas . Las noches frías cerca al mar, no le lastimaban porque había aprendido a guardar en varias ostras muchos rayitos del cálido sol.
Pero una noche , una rápida marea entró hasta la gruta devorando todo y arrastró al mar a Ecktria. Adormecida ,llevada por las olas llegó sin saberlo a una orilla lejana de verde pradera.
Despertó buscando a sol, pero ya no lo sintió , ni vió su caverna, ni a las gaviotas .Las caracolas tampoco estaban .
Lloró, lloró mucho, desesperadamente.
Hundió sus manos en la tierra quiso fundirse en ella , quizás allí sentiría el calor del sol. Quería siempre tenerlo, seguir su viaje en el infinito, llenarse con su calor, embellecerse con su luz, adorarlo como a un dios , como a un rey sin trono.
Su deseo creció tanto y tanto que un rayo intenso de dorada luz filtrado entre las nubes , hizo crecer en ese hoyo donde hundiera sus manos , una planta alta y elegante, elevada con dignidad y alegría ,con pétalos amarillos relucientes como un sol , coronando así a su bellísima flor”

Stella Maris Taboro: San Jorge - Santa Fé (Argentina)


Evaristo Carriego



Ratos buenos


Está lloviendo paz. ¡Qué temas viejos
reviven las noches de verano!
Se queja una guitarra, allá a lo lejos,
y mi vecina hacer reír el piano.
¡Tengo unas ganas de vivir la riente
vida de placidez que me rodea!
Y por eso quizás, inútilmente,
en el cerebro un cisne me aletea.
¡Qué bien se está, cuando el ensueño en una
tranquila plenitud se tan vago!
¡Oh, quién pudiera diluir la luna
y beberla en la copa, trago a trago!
Todo viene apacible del olvido
en una claridad de cosas bellas,
así como si Dios, arrepentido
se hubiese puesto a regalar estrellas.
Y me siento feliz, porque hoy tampoco
ha soñado imposibles mi cabeza:
en el fondo del vaso, poco a poco
se ha dormido, borracha, la tristeza.

Evaristo Carriego: Nació en la Capital de Entre Ríos, Paraná, en 1983 y falleció en 1912, en Buenos Aires. Borges lo definió como el “primer espectador de los barrios pobres”.
Su obra: Misas herejes (1908) ,La fonda, La bandera celeste, Vida del General Lamadrid, Vida y muerte en Aragón, La muerte del cisne, Tu secreto ,Flor de arrabal (1927) (cuentos)

sábado, 19 de marzo de 2011

Nº 56 - Otoño 2011

 Antonio Esteban Agüero




Réquiem para un joven minero

Brillaba el sol arriba
en la bandera
deslumbrante del cielo,
cantaban los pájaros, y a veces
en las últimas lomas el cencerro
de las cabras latía como el pulso
musical del silencio,
el arroyo caía entre alamedas,
pastaban caballos y corderos,
y el aire serrano penetraba
fácil y dulce por el pecho,
cuando explotó la carga
en la entraña del cerro.

Allá, muy abajo,
más allá de la salvia y el mastuerzo,
más allá de las últimas raíces,
de los algarrobos y chañares viejos,
más allá de las venas soterradas,
del agua subterránea,
más allá del granito, todavía
más allá, casi en la frontera
del cuarzo virgen
donde el wólfram negro
yacía en un cósmico reposo
desde que Sirio deslumbró en los cielos.

Él era joven, tanto
como un hombre puede serlo,
con los ojos ansiosos de muchachas,
los brazos duros
y los dientes nuevos,
él era un hombre, sí,
como tú y como yo,
columna de sangre y de deseo
de pie en la vida,
circulado de tiempo;
mas para la compañía
era un número más en su fichero,
un número más,
un frío, triste número
impersonal y duro como el cero.

Lentamente,
sobre una angarilla los mineros,
transportaban al joven, lentamente
arrastrando los pies, por la tiniebla
definitiva del túnel oscuro,
arrastrando los pies entre la broza ...


Antonio Esteban Agüero: Nació en Piedra Blanca (San Luís) el 7 de Febrero de 1917 y murió en San Luís el 18 de Junio de 1970.
Se graduó de Maestro Normal Nacional en la Escuela Normal "Juan Pascual Pringles" de la Ciudad de San Luís. Pero desde muy temprana edad se sintió y fue poeta, siendo su poesía de extremo existencial, honrando de esta manera, la condición que distingue a los cultores del género, desde el más remoto pasado.
Ocupó diversos cargos públicos.
Entre sus obras se destacan: "Poemas lugareños" (1937), "Romancero Aldeano" (1938), "Pastorales" (1939), "Romancero de niños" (1946), "Cantatas del árbol" (1953), "Un hombre dice a su pequeño país" (1972), "Canciones para la voz humana" (1973) y "Poemas Inéditos" (1978).

Marcela García Ferré

Luz

Marginalidad agachada
en el ángulo cerrado
de un callejón. Aerosoles.

Levanta las rodilla de los meses,
aprieta los dientes teñidos
por el vino de aquella cena
y camina,
con los dos pesos repartidos
en una sombra

alargada

musitada
por los años,

sin notar,
aún,
cómo limita con la luz


(del libro: "Del otro lado, lo ausente")


Nació y vive en la ciudad de Buenos Aires.
Contacto: eslabondeletras@gmail.com

Angélica Garay



In Memorian

Flagelación de la tierra

En algún lugar
a metralla descarna el hueso
el hacha desfolla bosques
el agua anega nidos
el frío amortaja hombres
el hambre condena vidas
la indiferencia fusila esperanzas
los brazos del amor muy poco abarcan
entonces
alguien
con peso en el corazón
en un poema amargo se desangra

del libro: "Flagelación de la tierra" (1994)


“Cuando un amigo se va/queda un espacio vacío/que no lo puede llenar/la llegada de otro amigo...” , dice la canción del cantautor pampeano Albero Cortés.
La partida de la querida Angélica, quizá todavía no puede llenar el espacio vacío de nuestro corazón; porque ella, siempre fue y seguirá siendo un ser muy especial para todos aquellos que la conocimos en vida.
Había nacido en Cavanagh (Departamento Marcos Juárez) – Córdoba, pero su vida familiar y literaria transcurrió entre Bahía Blanca, su amada Villa del Totoral (Córdoba), y la ciudad de Córdoba, donde falleció el 28 de diciembre de 2010.
Entre sus libros publicados, podemos mencionar: “Entre piel y alma”, “Flagelación de la palabra”, “Guijarros”, “Comarcas y otras latitudes”
La última vez que escuché su hablar pausado y profundo, fue en el programa “Luna de Pájaros”, que conduce Liliana Chávez todos los lunes por FM Activa de la ciudad de Córdoba.
Reproduzco aquí, mi homenaje en el blog de Lili, del programa homónimo:
La tristeza me embargó, cuando supe de la partida de la querida Angélica hacía el Padre Celestial, quizá para reencontrase con su querido y amado Gringo, que siempre nombraba, con su maestro, Don Oscar Guiñazú Álvarez, con su hermano poeta del alma Horacio Goslino.. Allí estará como siempre estuvo con nosotros compartiendo su poesía.
Conocí a Angélica hace muchos años, en no sé en que encuentro de tantos, de los cuales ambos transitábamos, uniéndonos de allí una profunda y linda amistad.
Como decía, tantos encuentros, tantas horas de charlas... y de encontrar en ella, en su rostro angelical, la mirada cálida, su hablar pausado, su sonrisa algo tímida y su personalidad de un ser agradable y bondadoso.
Coincido con todas las apreciaciones de quienes la conocimos a través de los años que se expresan en este blog.
Como dice Lili: Angélica Garay, siempre te recordaremos.
Personalmente te digo, siempre te recordaré, y gracias por haber sido y serás Mi Gran Amiga del Alma.

Osvaldo